En una entrevista exclusiva que rompió con décadas
de hermetismo en la región, Luis Sebriano, consultor y referente de la
masonería en Formosa, desglosó los mitos y realidades de una institución que,
según sus propias palabras, no busca el poder político, sino el "perfeccionamiento
del ser humano". A través de un diálogo didáctico, Sebriano explicó
cómo los antiguos gremios de albañiles medievales se transformaron en una
escuela de pensamiento que moldeó la historia argentina y continúa vigente en
la actualidad formoseña.
¿Qué es ser masón
hoy? Entre la filosofía y la acción
Para comprender la masonería, Sebriano comenzó por
la raíz misma del término. "Maçon es una palabra francesa que significa
albañil. Nosotros nos construimos, buscamos el perfeccionamiento del ser
humano... es una mejora constante, no somos perfectos como nadie lo es",
definió con humildad. Esta construcción no es de piedra y cal, sino de valores
y ética, con el objetivo final de mejorar el entorno inmediato: la familia, la
sociedad y la patria.
La institución se rige por una estructura que
Sebriano detalló como un sistema integral de vida:
- Sociedad Iniciática: Posee
ritos de ingreso que marcan un "antes y un después" en la vida
del miembro.
- Filosofía del Cuestionamiento: Se fomenta la duda filosófica para alcanzar la comprensión.
- Filantropía Activa: No
como caridad superficial, sino como un profundo amor a la humanidad.
- Progresismo Humano: La
búsqueda incansable del avance de las libertades y derechos.
"Es mucho más que un club de filosofía; si no
lo llevás a la sociedad, no sirve de nada", sentenció
el entrevistado, subrayando que la masonería es, ante todo, una práctica civil.
La evolución
histórica: del martillo a la pluma
Sebriano realizó un recorrido histórico necesario
para entender por qué la orden fue secreta durante siglos. En la Edad Media,
los arquitectos y maestros de obra eran los únicos poseedores de los secretos
de la geometría y la construcción de catedrales. "Eran los únicos que
estaban muy cercanos a la nobleza... estaba separado en grados: aprendiz,
compañero y maestro, como hasta hoy pasa con los albañiles", explicó.
Con el tiempo, la masonería dejó de ser
"operativa" (trabajo físico) para ser "especulativa"
(trabajo intelectual). Al empezar a utilizar la razón para cuestionar dogmas
religiosos y políticos, comenzó la era de las persecuciones. Desde la Inquisición
hasta los regímenes de Hitler y Franco, el masón fue visto como una amenaza por
ser un "libre pensador". "Por eso eran secretos, por
defender la propia vida", aclaró Sebriano, aunque remarcó que hoy esa
reserva ya no es necesaria y la Gran Logia es una entidad con presencia pública
en redes sociales y registros oficiales.
La Masonería y el
ADN de la Historia Argentina
Uno de los momentos más reveladores de la
entrevista fue la mención de la influencia masónica en los hitos fundacionales
de Argentina. Según Sebriano, la mayoría de los padres de la patria fueron
"hermanos" que aplicaron el método masónico para dirimir conflictos
nacionales:
- El Pacto Urquiza-Mitre: Sebriano explicó que la retirada de Urquiza en la batalla de Pavón
no fue una derrota militar, sino un consenso masónico para evitar la ruina
económica del país. "Se llamó la gran tenida de Unión Nacional,
tratamos de unirnos como nación", relató.
- San Martín, el "Gran Iniciado": El Libertador es la figura máxima de la orden en el país. Sus
"Máximas a Merceditas" son consideradas por Sebriano como
preceptos puramente masónicos basados en la ética y el carácter.
- Peronismo y Radicalismo: La nota destacó que figuras como Juan Domingo Perón y Leandro N.
Alem también pertenecieron a la orden. "Perón era masón... si vos
empezás a desglosar lo nuestro con el peronismo, los objetivos son
bastante parecidos", afirmó, vinculando la doctrina social con la
búsqueda del bien común de la masonería.
Formosa: el legado
de Luis Jorge Fontana
La provincia de Formosa no es ajena a esta
tradición. Sebriano recordó que el fundador, el Comandante Luis Jorge Fontana,
se inició en la masonería tras fundar la ciudad, dejando una impronta de
pensamiento liberal y humanista en la región. Como dato curioso, mencionó que,
al igual que San Martín en la Catedral de Buenos Aires, los restos de Fontana
en la Catedral de Formosa descansan en un sector lateral. "Él está
afuera... no está dentro de lo que es el rectángulo de la iglesia",
señaló, refiriéndose a las antiguas tensiones entre la institución eclesiástica
y la orden.
Un espacio de
tolerancia en tiempos de grieta
En la actualidad, las logias (o
"talleres") funcionan como espacios de debate donde conviven personas
de todos los partidos políticos y religiones. "Tenemos musulmanes, judíos,
católicos y evangelistas... ponemos el nombre del Gran Arquitecto del Universo
para que englobe a todas las situaciones espirituales", explicó.
Sebrianoexplicó que el gran desafío de la masonería
moderna es volcar su método de diálogo a la sociedad actual, marcada por la
división. "El único poder que buscamos es el dominio sobre nosotros
mismos", finalizó, reafirmando que la orden sigue siendo una escuela
de ciudadanos comprometidos con el progreso de su comunidad.
La
Escuadra y el Compás en el Norte Argentino: unatransformación silenciosa
En
la entrevista, Luis Sebriano descorrió el velo de una institución que,
durante siglos, operó en las sombras de la sospecha. A través de un diálogo que
navegó desde los orígenes medievales hasta la geopolítica actual, Sebriano
planteó una tesis disruptiva: la masonería no es una red de favores políticos,
sino una "asociación civil de perfeccionamiento humano" que
busca reconstruir el tejido social desde la ética individual.
La
arquitectura del ser: ¿qué es un taller masónico?
Para
Sebriano, la confusión externa radica en no entender la naturaleza del
"trabajo" masónico. No se trata de reuniones sociales, sino de un
método de estudio simbólico. "Nosotros lo llamamos talleres a nuestro
lugar de trabajo... cada uno elige en cuál ingresar según la impronta que le
quiera dar", explicó.
En
la estructura argentina, y particularmente en Buenos Aires, existen logias
especializadas que funcionan como laboratorios de pensamiento:
·
Logias Profesionales: Compuestas por médicos,
periodistas o científicos que analizan la realidad desde su expertise (ej. el
rol de la medicina en la post-pandemia).
·
Logias Histórico-Políticas: Centradas en
el análisis de las grandes corrientes de pensamiento que fundaron la nación.
·
Logias Filosóficas Puras: Dedicadas al
estudio de los ritos y la simbología antigua.
"Muchos
creen que es elitista, pero ingresa el que realmente quiere transformarse a sí
mismo... el que busca algo 'profano' (externo o material) no lo encuentra y se
va", sentenció Sebriano, derribando el mito del ascenso social rápido
por pertenencia a la orden.
El
marco legal y la "Burocracia del Pensamiento"
Un
detalle que suele omitirse es que la masonería argentina opera bajo el estricto
cumplimiento de la ley nacional. "Se asienta como asociación civil
dentro del marco regulatorio de la ley en Argentina... cada logia tiene la
potestad de organizarse con personería jurídica o no", detalló el
consultor.
Esta
formalidad permite a los "talleres" alquilar propiedades, gestionar
bibliotecas y realizar donaciones transparentes. En Formosa, la actividad es
intensa y diversa: existen varias logias que sesionan en distintos días de la
semana, cada una con un "aplomó bien serio" (un proceso de
selección) para garantizar que los ingresantes sean, efectivamente, "hombres
libres y de buenas costumbres".
Formosa:
una historia de ferrocarriles y logias disueltas
La
relación de la provincia con la orden tiene raíces profundas pero
intermitentes. Sebriano rescató un dato histórico poco conocido: la primera
logia local nació entre 1930 y 1932, impulsada por ingenieros y técnicos
extranjeros que llegaron para la construcción de los ferrocarriles.
"Esa
logia duró poco, unos 3 o 4 años, y se disolvió... recién 50 o 60 años después
vuelve a levantarse otra logia y a partir de esa se forman varias más", relató.
Desde los años 90 hasta hoy, el crecimiento ha sido sostenido, logrando una
"continuidad masónica" que ha permitido un diálogo constante con los
poderes públicos de la provincia.
El
"Mason sin Mandil":Sebriano destacó que en la
sociedad formoseña hay personas que, sin haber pasado por una iniciación
formal, practican los valores de la orden de forma ejemplar. "Tienen el
conocimiento y la práctica que te sacás el sombrero... son diez veces más
preparados que cualquiera de nosotros".
Geopolítica
y Masonería: el factor cuba y la paz mundial
Saliendo
del ámbito local, la entrevista abordó la influencia global de la institución.
Sebriano desmintió cualquier "colonización mental" desde Europa: "Cada
logia de cada país es independiente... la de Paraguay, por ejemplo, no se creó
por Inglaterra, sino por una carta patente de los uruguayos".
En
un giro sorprendente, se mencionó el rol de la masonería en contextos de
regímenes cerrados:
·
El Caso Cuba:"Era la única organización democrática en
Cuba... el hermano de Fidel (Raúl Castro) era masón y era el único lugar donde
se permitía la democracia interna mediante el voto".
·
Zona 6 (Sudamérica): Actualmente, la Confederación
Masónica Interamericana (presidida por el Gran Maestro de Argentina) trabaja
activamente en foros internacionales para frenar la "escalada bélica
mundial".
La
Fraternidad como "tercer pilar" de la Argentina
Hacia
el final, Sebriano reflexionó sobre la crisis de identidad del país. Utilizando
la tríada de la Revolución Francesa (Libertad, Igualdad, Fraternidad), analizó
la "grieta" nacional:
"Hoy
en día hay muchos de un lado que gritan 'Libertad'. Hay muchos del otro que
buscan la 'Igualdad' o equidad. Quizás lo que falte para ese puente sea la
'Fraternidad'", propuso. Para el masón, la fraternidad no es un sentimiento, es
una "práctica política" que permite unir lo que está disperso.
"El
que busca encuentra, golpea y se abrirá", concluyó
Sebriano, dejando la puerta abierta a aquellos que busquen, en el silencio del
taller, las herramientas para una Argentina más armoniosa.
