jueves, 9 de abril de 2026

Masonería en Formosa: las claves de una organización milenaria que busca "construir" una sociedad mejor

En una entrevista exclusiva que rompió con décadas de hermetismo en la región, Luis Sebriano, consultor y referente de la masonería en Formosa, desglosó los mitos y realidades de una institución que, según sus propias palabras, no busca el poder político, sino el "perfeccionamiento del ser humano". A través de un diálogo didáctico, Sebriano explicó cómo los antiguos gremios de albañiles medievales se transformaron en una escuela de pensamiento que moldeó la historia argentina y continúa vigente en la actualidad formoseña.

¿Qué es ser masón hoy? Entre la filosofía y la acción

Para comprender la masonería, Sebriano comenzó por la raíz misma del término. "Maçon es una palabra francesa que significa albañil. Nosotros nos construimos, buscamos el perfeccionamiento del ser humano... es una mejora constante, no somos perfectos como nadie lo es", definió con humildad. Esta construcción no es de piedra y cal, sino de valores y ética, con el objetivo final de mejorar el entorno inmediato: la familia, la sociedad y la patria.

La institución se rige por una estructura que Sebriano detalló como un sistema integral de vida:

  • Sociedad Iniciática: Posee ritos de ingreso que marcan un "antes y un después" en la vida del miembro.
  • Filosofía del Cuestionamiento: Se fomenta la duda filosófica para alcanzar la comprensión.
  • Filantropía Activa: No como caridad superficial, sino como un profundo amor a la humanidad.
  • Progresismo Humano: La búsqueda incansable del avance de las libertades y derechos.

"Es mucho más que un club de filosofía; si no lo llevás a la sociedad, no sirve de nada", sentenció el entrevistado, subrayando que la masonería es, ante todo, una práctica civil.

La evolución histórica: del martillo a la pluma

Sebriano realizó un recorrido histórico necesario para entender por qué la orden fue secreta durante siglos. En la Edad Media, los arquitectos y maestros de obra eran los únicos poseedores de los secretos de la geometría y la construcción de catedrales. "Eran los únicos que estaban muy cercanos a la nobleza... estaba separado en grados: aprendiz, compañero y maestro, como hasta hoy pasa con los albañiles", explicó.

Con el tiempo, la masonería dejó de ser "operativa" (trabajo físico) para ser "especulativa" (trabajo intelectual). Al empezar a utilizar la razón para cuestionar dogmas religiosos y políticos, comenzó la era de las persecuciones. Desde la Inquisición hasta los regímenes de Hitler y Franco, el masón fue visto como una amenaza por ser un "libre pensador". "Por eso eran secretos, por defender la propia vida", aclaró Sebriano, aunque remarcó que hoy esa reserva ya no es necesaria y la Gran Logia es una entidad con presencia pública en redes sociales y registros oficiales.

La Masonería y el ADN de la Historia Argentina

Uno de los momentos más reveladores de la entrevista fue la mención de la influencia masónica en los hitos fundacionales de Argentina. Según Sebriano, la mayoría de los padres de la patria fueron "hermanos" que aplicaron el método masónico para dirimir conflictos nacionales:

  • El Pacto Urquiza-Mitre: Sebriano explicó que la retirada de Urquiza en la batalla de Pavón no fue una derrota militar, sino un consenso masónico para evitar la ruina económica del país. "Se llamó la gran tenida de Unión Nacional, tratamos de unirnos como nación", relató.
  • San Martín, el "Gran Iniciado": El Libertador es la figura máxima de la orden en el país. Sus "Máximas a Merceditas" son consideradas por Sebriano como preceptos puramente masónicos basados en la ética y el carácter.
  • Peronismo y Radicalismo: La nota destacó que figuras como Juan Domingo Perón y Leandro N. Alem también pertenecieron a la orden. "Perón era masón... si vos empezás a desglosar lo nuestro con el peronismo, los objetivos son bastante parecidos", afirmó, vinculando la doctrina social con la búsqueda del bien común de la masonería.

Formosa: el legado de Luis Jorge Fontana

La provincia de Formosa no es ajena a esta tradición. Sebriano recordó que el fundador, el Comandante Luis Jorge Fontana, se inició en la masonería tras fundar la ciudad, dejando una impronta de pensamiento liberal y humanista en la región. Como dato curioso, mencionó que, al igual que San Martín en la Catedral de Buenos Aires, los restos de Fontana en la Catedral de Formosa descansan en un sector lateral. "Él está afuera... no está dentro de lo que es el rectángulo de la iglesia", señaló, refiriéndose a las antiguas tensiones entre la institución eclesiástica y la orden.

Un espacio de tolerancia en tiempos de grieta

En la actualidad, las logias (o "talleres") funcionan como espacios de debate donde conviven personas de todos los partidos políticos y religiones. "Tenemos musulmanes, judíos, católicos y evangelistas... ponemos el nombre del Gran Arquitecto del Universo para que englobe a todas las situaciones espirituales", explicó.

Sebrianoexplicó que el gran desafío de la masonería moderna es volcar su método de diálogo a la sociedad actual, marcada por la división. "El único poder que buscamos es el dominio sobre nosotros mismos", finalizó, reafirmando que la orden sigue siendo una escuela de ciudadanos comprometidos con el progreso de su comunidad.

 

La Escuadra y el Compás en el Norte Argentino: unatransformación silenciosa

En la entrevista, Luis Sebriano descorrió el velo de una institución que, durante siglos, operó en las sombras de la sospecha. A través de un diálogo que navegó desde los orígenes medievales hasta la geopolítica actual, Sebriano planteó una tesis disruptiva: la masonería no es una red de favores políticos, sino una "asociación civil de perfeccionamiento humano" que busca reconstruir el tejido social desde la ética individual.

La arquitectura del ser: ¿qué es un taller masónico?

Para Sebriano, la confusión externa radica en no entender la naturaleza del "trabajo" masónico. No se trata de reuniones sociales, sino de un método de estudio simbólico. "Nosotros lo llamamos talleres a nuestro lugar de trabajo... cada uno elige en cuál ingresar según la impronta que le quiera dar", explicó.

En la estructura argentina, y particularmente en Buenos Aires, existen logias especializadas que funcionan como laboratorios de pensamiento:

·         Logias Profesionales: Compuestas por médicos, periodistas o científicos que analizan la realidad desde su expertise (ej. el rol de la medicina en la post-pandemia).

·         Logias Histórico-Políticas: Centradas en el análisis de las grandes corrientes de pensamiento que fundaron la nación.

·         Logias Filosóficas Puras: Dedicadas al estudio de los ritos y la simbología antigua.

"Muchos creen que es elitista, pero ingresa el que realmente quiere transformarse a sí mismo... el que busca algo 'profano' (externo o material) no lo encuentra y se va", sentenció Sebriano, derribando el mito del ascenso social rápido por pertenencia a la orden.

El marco legal y la "Burocracia del Pensamiento"

Un detalle que suele omitirse es que la masonería argentina opera bajo el estricto cumplimiento de la ley nacional. "Se asienta como asociación civil dentro del marco regulatorio de la ley en Argentina... cada logia tiene la potestad de organizarse con personería jurídica o no", detalló el consultor.

Esta formalidad permite a los "talleres" alquilar propiedades, gestionar bibliotecas y realizar donaciones transparentes. En Formosa, la actividad es intensa y diversa: existen varias logias que sesionan en distintos días de la semana, cada una con un "aplomó bien serio" (un proceso de selección) para garantizar que los ingresantes sean, efectivamente, "hombres libres y de buenas costumbres".

Formosa: una historia de ferrocarriles y logias disueltas

La relación de la provincia con la orden tiene raíces profundas pero intermitentes. Sebriano rescató un dato histórico poco conocido: la primera logia local nació entre 1930 y 1932, impulsada por ingenieros y técnicos extranjeros que llegaron para la construcción de los ferrocarriles.

"Esa logia duró poco, unos 3 o 4 años, y se disolvió... recién 50 o 60 años después vuelve a levantarse otra logia y a partir de esa se forman varias más", relató. Desde los años 90 hasta hoy, el crecimiento ha sido sostenido, logrando una "continuidad masónica" que ha permitido un diálogo constante con los poderes públicos de la provincia.

El "Mason sin Mandil":Sebriano destacó que en la sociedad formoseña hay personas que, sin haber pasado por una iniciación formal, practican los valores de la orden de forma ejemplar. "Tienen el conocimiento y la práctica que te sacás el sombrero... son diez veces más preparados que cualquiera de nosotros".

Geopolítica y Masonería: el factor cuba y la paz mundial

Saliendo del ámbito local, la entrevista abordó la influencia global de la institución. Sebriano desmintió cualquier "colonización mental" desde Europa: "Cada logia de cada país es independiente... la de Paraguay, por ejemplo, no se creó por Inglaterra, sino por una carta patente de los uruguayos".

En un giro sorprendente, se mencionó el rol de la masonería en contextos de regímenes cerrados:

·         El Caso Cuba:"Era la única organización democrática en Cuba... el hermano de Fidel (Raúl Castro) era masón y era el único lugar donde se permitía la democracia interna mediante el voto".

·         Zona 6 (Sudamérica): Actualmente, la Confederación Masónica Interamericana (presidida por el Gran Maestro de Argentina) trabaja activamente en foros internacionales para frenar la "escalada bélica mundial".

La Fraternidad como "tercer pilar" de la Argentina

Hacia el final, Sebriano reflexionó sobre la crisis de identidad del país. Utilizando la tríada de la Revolución Francesa (Libertad, Igualdad, Fraternidad), analizó la "grieta" nacional:

"Hoy en día hay muchos de un lado que gritan 'Libertad'. Hay muchos del otro que buscan la 'Igualdad' o equidad. Quizás lo que falte para ese puente sea la 'Fraternidad'", propuso. Para el masón, la fraternidad no es un sentimiento, es una "práctica política" que permite unir lo que está disperso.

"El que busca encuentra, golpea y se abrirá", concluyó Sebriano, dejando la puerta abierta a aquellos que busquen, en el silencio del taller, las herramientas para una Argentina más armoniosa.


  


 


domingo, 22 de marzo de 2026

Militar, Cívico y Eclesiástico

Se cumplen 50 años del del golpe del 24 de Marzo de 1976, de un golpe que no fué solo militar, que fue también fué cívico y eclesiástico.

Un Golpe de Estado que trajo la página mas oscura de toda nuestra historia. Una pagina que fue planificada, que nunca fue un error.

Un Plan que se ejecutó con secuestros, torturas, desapariciones, robo de bebés, etc. Etc.  un Plan que dejó 30.000 ausencias. Un Plan que eliminó personas y que intentó eliminar también ideas, destruir la organización del pueblo y sembrar el miedo.

Mientras imponían el terror en las calles, avanzaba la otra pata, que era imponer un modelo económico, un modelo de endeudamiento, de destrucción de la industria nacional, de debilitamiento del trabajo. El objetivo era claro, un país para pocos con un pueblo callado.

Exactamente igual a lo que sucede hoy, el mismo plan económico. Hoy vivimos en democracia sí, pero eso no nos vuelve ingenuos.

No sólo alcanza con recordar estas cosas, hay que entenderlas, comprenderlas y hay que comprometerse. Porque la democracia es una construcción de todos los días, y la memoria colectiva es identidad, por eso es casi una obligación.

La democracia y la memoria colectiva son el camino. Si lo tenemos presente no nos volverá a suceder lo que nos sucedió.

Militar, Cívico y Eclesiástico, tres palabras que duelen, tres palabras que explican una tragedia. La historia no se repite igual, pero hoy rima bastante. 

El 24 de Marzo es un día para reflexionar y también es una advertencia.

Lo impusieron con armas, pero también estuvieron, y están, sectores empresariales que veían, y ven, al trabajador como un problema. Actores civiles que legitimaron, y legitiman aún hoy ese horror. Y también sectores de la iglesia Católica que eligieron estar de ese lado, y no del lado de los que sufrían.

Entre todos tenemos que decirle Nunca Más al terrorismo de Estado. Nunca Más al silencio cómplice. Nunca Más a una Patria arrodillada 

A 50 años del 24 de Marzo de 1976 ¡30.000 veces Nunca Más!



lunes, 2 de marzo de 2026

Dolor Cívico y Vergüenza ajena

Un Presidente de la Nación no solo gobierna, representa, conduce, y si de algo estoy seguro es que un energúmeno lleno de odio no me representa en lo más mínimo.

El tono, los gestos, la forma de dirigirse a opositores y periodistas, habla a las claras de cómo concibe la democracia, si es que la concibe.

Un discurso de Apertura de Sesiones Ordinarias debería ser para ordenar la agenda, tender puentes, marcar rumbo económico y social con claridad.

En un País cansado, con inflación, con pobreza creciente, con empresas cerrando todos los días, con el desempleo creciendo sin parar, con fractura social, la gente no necesita más tensión. Liderar no es gritar más fuerte, no es insultar, no es estar alejado de la realidad.

Lo de Javier Milei fue un desborde total, un desequilibrio enorme. Usar la Apertura de Sesiones como un show de TV, como un acto partidario, es algo muy serio y triste a la vez.

Este 1ro de marzo fuimos testigos de la degradación total de la investidura presidencial, este 1ro de marzo tuve mucha vergüenza, este 1ro de marzo me dolió mi Argentina.

Espero que pase rápido este mandato y demos vuelta de página rápidamente, y que este Presidente, el peor de la historia, se vaya rápido a su casa.

Es por eso que debemos unirnos aún más, debemos organizar la esperanza del Pueblo que se siente a la deriva, porque somos muchos más los que amamos a nuestra Nación, somos muchos más, sólo estamos dispersos.




viernes, 20 de febrero de 2026

Ecos del 2000 que no aprendimos: de la Banelco al presente

El recuerdo es muy claro, días de muchos nervios, de mucha tensión, una Argentina convulsionada, lo recuerdo como una olla a presión a punto de hacer ebullición.

Yo viví de adentro el debate de la "Ley Banelco", vi como en nombre de la "modernización" (ya en esa época usaban esa palabra) se pretendió debilitar la columna vertebral de nuestra Nación, el Movimiento Obrero. Se quiso alterar el contrato moral de nuestro País.

Aquella vez la lucha fue más frontal, una CGT liderada por Hugo Moyano, y unos legisladores que daban la talla de la situación, liderados por los Diputados que venían del palo gremial: Saúl Ubaldini, Lorenzo Pepe, Oraldo Britos, Alfredo Bravo, mi viejo Beto Sebriano, y tantos más. 

La lucha se dio adentro y afuera del Palacio del Congreso, debate, discusiones, sobres por debajo, votación, marcha, protesta, etc etc. Un sinfín de hechos vergonzosos que suceden también hoy. Pero no había cruces de vereda, ni tibios, ni lacayos.

Recuerdo a mi viejo no poder dormir esas noches, se percibía que estábamos yendo como país hacia un precipicio. Quiso el destino, o vaya a saber qué, que coincidieran esos años, en ese lugar y en ese momento, personas con mucha historia gremial y política muy fuerte.

Lo que pasa hoy nos demuestra que no aprendimos nada. Aquello, aquel modelo fracasó estrepitosamente y luego explotó todo, nos rompimos en 24 pedazos. Esta vez tampoco va a terminar bien, la pelea va a seguir en la calle, en la justicia, en el Congreso y en cada rincón del país.

La historia nos está colocando frente al mismo dilema, cambiaron los nombres, cambiaron los discursos, pero la batalla es la misma: los derechos laborales, esos que nos hicieron grande como sociedad.

Si algo nos enseñaron los protagonistas de aquel 2000 es que el movimiento obrero y los legisladores no están para aplaudir reformas que nos precaricen, que están para defender la Justicia Social y al Pueblo todo.

La historia si la olvidamos busca repetirse, y el peronismo cuando recuerda quien es, ese ADN argento, no retrocede, mucho menos traiciona ni claudica, como vemos a varios hoy.

Para ser un país fuerte, necesitamos a trabajadores fuertes, para tener trabajadores fuertes necesitamos Sindicatos fuertes. Nadie se salva solo acá.

Cómo decía Saúl: "Aquí ni la fuerza, ni la represión, ni el ánimo separatista del gobierno, va a poder con la fortaleza de los trabajadores, que somos los que elaboramos la grandeza nacional"

La Resistencia de los trabajadores contra este gobierno perverso, cruel, entreguista y grotesco, acaba de empezar, un poco tarde, pero empezó. La historia nos va a juzgar como Generación. La pregunta no es si esta Reforma es necesaria o no, ni qué tipo de Reforma lo es, la pregunta es hasta donde vamos a dejar que nos bastardeen. 

El que no lo entiende que repase nuestros últimos 50 años, porque cada vez que avanzaron contra el trabajador, llámese Martínez de Hoz, llámese Menem, llámese De la Rúa, llámese como se llame, el que retrocedió fue todo nuestro País.

Que el día de mañana cuando nuestros nietos nos pregunten que hicimos por el país en éstos años, que la respuesta sea: que buscamos esa Argentina grande con que San Martín soñó, y no el estar arrepentidos por no haber hecho nada. 

¡Seamos consecuentes con nuestra historia! ¡Seamos patriotas! ¡Seamos Argentinos!




martes, 27 de enero de 2026

MANIFIESTO POR EL BIEN COMÚN

Vivimos tiempos donde la política parece haberse olvidado de su razón de ser.

Demasiadas veces se discuten nombres, cargos, internas y estrategias, mientras la vida real de la gente sigue esperando respuestas.

Frente a ello, elegimos pararnos en un lugar claro: el BIEN COMÚN. 

No como consigna de ocasión, no como frase bonita, sino como principio rector de cada palabra, cada decisión y cada propuesta.

Creo que hay ideas que no envejecen, porque tocan algo esencial de lo humano.

Hace más de dos mil años, Jesús nos dejó una enseñanza simple y revolucionaria: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” No hablaba solo de fe. Hablaba de convivencia, de responsabilidad mutua, de comunidad.

Mucho más acá en la historia, Juan Domingo Perón tradujo esa misma verdad al lenguaje del pueblo argentino cuando dijo: “Para un argentino no puede ni debe haber nada mejor que otro argentino.” No era una frase contra nadie, era una afirmación ética: nadie puede realizarse plenamente si el otro queda atrás.

Y hoy decimos, de una manera directa y profunda, "la Patria es el otro".

Distintas épocas, distintos contextos, un mismo hilo conductor. Ese hilo atraviesa religiones, movimientos populares, culturas y generaciones. 

En África lo llaman Ubuntu: soy porque somos. Acá, en nuestra tierra, lo llamamos Comunidad Organizada, Justicia Social, Bien Común.

No son conceptos abstractos, son una forma concreta de mirar la realidad y actuar en ella.

Creo en una política que incluye y ordena, no que enfrenta y divide. Creo en un Estado presente, pero inteligente; fuerte, pero humano, cercano.

Un Estado que cuide a los más vulnerables y que acompañe el esfuerzo, el trabajo y la producción sin abandonar a nadie.

Creo en la Justicia Social como equilibrio ético, que todos tengan oportunidades reales, que el mérito exista, pero con piso parejo, que el desarrollo individual tenga siempre sentido colectivo.

No creo en salvadores ni en iluminados. Creo en Comunidades Organizadas, en dirigentes formados, en ciudadanos comprometidos. 

No creo en el poder como un fin en sí mismo, creo en el poder como Servicio, que se ejerce con humildad y se rinde con transparencia.

Tenemos una gran responsabilidad generacional. Cada tiempo necesita nuevas miradas, nuevas herramientas y nuevos acuerdos, sin perder las raíces que nos trajeron hasta acá.

Hablo desde una convicción: cuando el centro de la política deja de ser el Bien Común, la política pierde sentido y la sociedad también pierde. El Bien Común está por encima de cualquier interés sectorial, personal o circunstancial. Por encima de cargos, de disputas, de egos.

Gobernar, legislar, gestionar y militar deberían responder siempre a una sola pregunta: ¿esto mejora la vida de la comunidad o solo acomoda a algunos?. Si la respuesta no es clara, el camino tampoco lo es.

Debemos volver a poner a la persona, a la comunidad y a la dignidad humana en el centro. 

El futuro no se hereda, el futuro se prepara, y se prepara con valores claros, con principios firmes, y con una política que vuelva a animarse a servir.

Ese es el camino, Ese es el hilo que nos guía. Ese es el compromiso asumido. Porque nadie se salva solo. Y porque soy un convencido de que, si caminamos juntos, nadie queda atrás.

¡Otra Argentina, que incluya a todos, es posible!




sábado, 27 de diciembre de 2025

DEBEMOS UNIRNOS

Hay un par de preguntas que hace tiempo nos venimos haciendo muchos ¿Cómo puede ser que haya argentinos que sigan apoyando a un gobierno cruel, deshumanizante, ignorante y corrupto, aun cuando ese mismo gobierno los perjudica abiertamente y a los gritos? ¿Cómo caímos tan bajo como sociedad para apoyar a esto?

La respuesta fácil sería decir “ignorancia”. La tentadora, decir “odio”. La cómoda, decir “fanatismo”. Pero ninguna de esas respuestas me termina de explicar.

Entonces caigo en la reflexión de que no estamos ante un fenómeno ideológico. Estamos ante un fenómeno emocional.

Muchísima gente no votó un proyecto, no eligió un rumbo, eligió romper algo.

Años de frustraciones y promesas incumplidas generaron una enojo profundo.

Milei no ganó por sus ideas, que son viejas, fracasadas y dogmáticas. Ganó porque supo canalizar la rabia. En ese contexto, la crueldad se confundió con coraje. La violencia verbal, con sinceridad. El ajuste salvaje, con orden. Decir sin filtro pasó a ser “decir la verdad”. Lastimar pasó a ser “poner límites”. Quitar derechos pasó a ser “sacar privilegios”.

No es una falla intelectual, es una desorientación ética.

Cuando lo colectivo decepciona, el mensaje implícito es brutal pero seductor: si te va mal, es culpa tuya. Ya no hay que pensar en el otro, ni cargar con la injusticia estructural. Cada uno pelea solo. Aunque pierda.

A eso se le suma otra capa igual de potente: el antiperonismo como identidad, el gorilismo. Para una parte de la sociedad, odiar al peronismo se volvió más importante que vivir mejor.  Aunque el ajuste los golpee, aunque pierdan derechos, aunque su vida empeore, sostienen el apoyo porque “al menos no gobiernan los otros”. No es algo racional.

Milei no construye futuro, fabrica enemigos, ofrece venganza simbólica. Y eso, en una sociedad cansada, funciona.

Quizás el error nuestro sea creer que a estas personas se las puede “convencer” con argumentos. Nadie cambia de idea cuando lo corrigen desde arriba. Las personas cambian cuando algo interno se quiebra y encuentran un lugar humano donde caer.
Por eso no sirve gritar “yo tenía razón”. Sirve preguntar ¿en qué te mejoró la vida todo esto? 
Sirve escuchar, sirve nombrar las consecuencias concretas, sin soberbia.

Este modelo no va a caer por discursos, va a caer por sus políticas de ajuste y de odio.
Y cuando eso ocurra, porque va a ocurrir, el desafío no será la revancha, sino algo mucho más difícil y más noble, la reconstrucción.

Reconstruir confianza. Reconstruir comunidad. Reconstruir la idea de que la política no es un arma para lastimarnos, sino una herramienta para vivir mejor.

El 2026 no será mejor por arte de magia. Será mejor si nos unimos, si empezamos a organizarnos con sentido, con humildad y con coraje colectivo. Nada grande en la historia argentina se logró desde el sálvese quien pueda. Todo lo que valió la pena nació del nosotros.

No busquemos iluminar al otro con una linterna en la cara, busquemos encender una fogata.

No es que no vemos la realidad. Es que algunos todavía creemos y trabajamos para que el futuro sea más humano, más justo y compartido.

Y lo seguiremos haciendo para que la esperanza no sea solo un recuerdo, sino la base de de la felicidad del Pueblo y de la grandeza de la Nación.





miércoles, 10 de diciembre de 2025

¿Por qué la Filosofía Justicialista?

En este último tiempo, del 2023 a hoy más precisamente, que mucho me he puesto a pensar en cómo pasamos de ser el país más avanzado, revolucionario y moderno de América Latina, a convertirnos en esto: un mamarracho, una vergüenza, una colonia, Costa Pobre, un hazme reír, como quieran llamarlo.

Y la respuesta es siempre la misma, volver a esa corriente nacional, a ese ADN bien argentino, que fue el faro del mundo desde lo filosófico, lo político, lo económico y lo social: El Justicialismo. Eso que nos hizo ser admirados por todos.

Para que se entienda a que me refiero, si te enoja que a tu familia o a tu vecino le vaya mal, si te enoja que se regale el país, si te enoja que unos pocos se lleven todo mientras la gran mayoría se hunde en la pobreza, entonces sos justicialista. Que no es otra cosa que mirar todo desde la Justicia Social.

Esta filosofía es la ética del Pueblo argentino, pero de un pueblo en movimiento, no estático, en movimiento ante un país herido, dividido, desesperanzado. Una filosofía que entiende que la política debe servir a la felicidad del Pueblo y a la grandeza de la Nación. Si no mejora la vida de la gente no tiene sentido, no sirve.

Paso a enumerar, para mí, aquello a lo que tenemos que detenernos a pensar entre todos:

1.     El Justicialismo, un equilibrio humano

Hoy la desigualdad pega más fuerte, como hace décadas no pegaba. Hoy la Justicia Social debe garantizar el plato de comida en cada hogar, defender el salario, recuperarlo, para que vuelva a ser digno, reactivar la economía desde abajo. Hoy la Justicia Social es una urgencia

Y acá es donde toma real importancia las 3 banderas del Justicialismo: Tener Independencia Económica, o sea que la economía nuestra esté al servicio del desarrollo nacional y no de intereses ajenos. Para con ello lograr la Soberanía Política, que no es otra cosa que las decisiones se tomen acá y no en embajadas ni en otros países, y siempre esas decisiones apuntadas a la Patria. Una vez logrado estas dos banderas, buscar la Justicia Social, que es la justa redistribución de la riqueza, es lograr que ningún argentino quede afuera de la mesa común.

2.      La Comunidad Organizada

Una visión profundamente humanista, donde todos los actores de la sociedad participen, el Estado, los trabajadores, el sector productivo, las Organizaciones Libres del Pueblo, los emprendedores, empresarios, etc.

El Ser humano no existe aislado sino integrado en una Comunidad que lo contiene y lo sostiene, y también que lo proyecta.

Rechazar el individualismo feroz que reina hoy en día, como también rechazar el colectivismo que aplasta, es de eso que nos hablaba Juan Perón cuando nos decía que somos una Tercera Posición, somos un justo medio, un equilibrio armonioso. Es tener una libertad personal en un marco de responsabilidad social.

3.      El Pueblo, Sujeto histórico y espiritual

E Pueblo como protagonista de un proceso histórico. Hoy ese Pueblo, que somos todos, está cansado, enojado, desorientado. Entonces está mirando mucho, observando muy atento a quienes realmente están en esta dirección. Pero con desconfianza. Entonces hay que volver a enamorarlo, mostrarle que la fe y la esperanza no son un recuerdo, sino que es hacia donde tenemos que construir.

4.      El Trabajo como dignidad

Que vuelva a ser el motor de la realización personal, esa herramienta de construcción colectiva. Cuidar y proteger a los empresarios y a las Pymes por supuesto, pero con derechos laborales, con sindicatos fuertes, con cooperativas fortalecidas. Hay que entender que sin trabajadores fuertes no hay Nación fuerte.

5.      El Estado como garante del Bien Común

El Estado es el mejor aliado que tiene el Pueblo, es quien garantiza que las inequidades se reduzcan. Es quien interviene ante las injusticias, y también saber retirarse una vez que la Comunidad se organiza.

Debe ser el promotor del desarrollo nacional.

6.      El Amor como política

Hoy en día esto es muy importante entenderlo, porque estamos viviendo en tiempos de mucho resentimiento, donde reina la política del odio, del sálvese quien pueda. Hoy la Redes Sociales, los Medios de Comunicación, los oportunistas, propagan ese odio, lo organizan y lo inculcan, y se alimentan de él, porque es fácil y vende.

Evita nos enseñó que “donde hay una necesidad, nace un derecho”, ese es nuestro norte. La política es servicio, es entrega, es responsabilidad, es compromiso, en definitiva es Amor.

7.      Las 20 Verdades

Ahí está la base moral del Justicialismo. Una mezcla de una filosofía popular (arandú), de doctrina práctica, de espiritualidad y de disciplina.

En mi libro “Juan Domingo Perón, su pensamiento”, hago un intento de explicarlas y traerlas a la actualidad.

Habla de movimiento, de pueblo, de justicia, de organización, de lealtad, de un destino colectivo. Es en resumen una propuesta humana, donde cada argentino pueda vivir bien, trabajar con dignidad, participar del destino común y servir a la Patria.

 

Cerrando este 2025, estamos atravesando una tormenta política, económica y social, y asoma un 2026 igual o peor. Hay  mucha incertidumbre, hay desilusión, hay hartazgo en gran parte de la sociedad.

Por eso esta filosofía es una mirada humanista, para volver a encontrarnos entre todos, organizarnos y levantarnos.

Hoy tenemos un desafío como Sociedad, que es reconstruir nuestro país desde la Dignidad Humana, desde la Unidad Social. ¡Hagámoslo!