martes, 27 de enero de 2026

MANIFIESTO POR EL BIEN COMÚN

Vivimos tiempos donde la política parece haberse olvidado de su razón de ser.

Demasiadas veces se discuten nombres, cargos, internas y estrategias, mientras la vida real de la gente sigue esperando respuestas.

Frente a ello, elegimos pararnos en un lugar claro: el BIEN COMÚN. 

No como consigna de ocasión, no como frase bonita, sino como principio rector de cada palabra, cada decisión y cada propuesta.

Creo que hay ideas que no envejecen, porque tocan algo esencial de lo humano.

Hace más de dos mil años, Jesús nos dejó una enseñanza simple y revolucionaria: “Ama a tu prójimo como a ti mismo.” No hablaba solo de fe. Hablaba de convivencia, de responsabilidad mutua, de comunidad.

Mucho más acá en la historia, Juan Domingo Perón tradujo esa misma verdad al lenguaje del pueblo argentino cuando dijo: “Para un argentino no puede ni debe haber nada mejor que otro argentino.” No era una frase contra nadie, era una afirmación ética: nadie puede realizarse plenamente si el otro queda atrás.

Y hoy decimos, de una manera directa y profunda, "la Patria es el otro".

Distintas épocas, distintos contextos, un mismo hilo conductor. Ese hilo atraviesa religiones, movimientos populares, culturas y generaciones. 

En África lo llaman Ubuntu: soy porque somos. Acá, en nuestra tierra, lo llamamos Comunidad Organizada, Justicia Social, Bien Común.

No son conceptos abstractos, son una forma concreta de mirar la realidad y actuar en ella.

Creo en una política que incluye y ordena, no que enfrenta y divide. Creo en un Estado presente, pero inteligente; fuerte, pero humano, cercano.

Un Estado que cuide a los más vulnerables y que acompañe el esfuerzo, el trabajo y la producción sin abandonar a nadie.

Creo en la Justicia Social como equilibrio ético, que todos tengan oportunidades reales, que el mérito exista, pero con piso parejo, que el desarrollo individual tenga siempre sentido colectivo.

No creo en salvadores ni en iluminados. Creo en Comunidades Organizadas, en dirigentes formados, en ciudadanos comprometidos. 

No creo en el poder como un fin en sí mismo, creo en el poder como Servicio, que se ejerce con humildad y se rinde con transparencia.

Tenemos una gran responsabilidad generacional. Cada tiempo necesita nuevas miradas, nuevas herramientas y nuevos acuerdos, sin perder las raíces que nos trajeron hasta acá.

Hablo desde una convicción: cuando el centro de la política deja de ser el Bien Común, la política pierde sentido y la sociedad también pierde. El Bien Común está por encima de cualquier interés sectorial, personal o circunstancial. Por encima de cargos, de disputas, de egos.

Gobernar, legislar, gestionar y militar deberían responder siempre a una sola pregunta: ¿esto mejora la vida de la comunidad o solo acomoda a algunos?. Si la respuesta no es clara, el camino tampoco lo es.

Debemos volver a poner a la persona, a la comunidad y a la dignidad humana en el centro. 

El futuro no se hereda, el futuro se prepara, y se prepara con valores claros, con principios firmes, y con una política que vuelva a animarse a servir.

Ese es el camino, Ese es el hilo que nos guía. Ese es el compromiso asumido. Porque nadie se salva solo. Y porque soy un convencido de que, si caminamos juntos, nadie queda atrás.

¡Otra Argentina, que incluya a todos, es posible!




sábado, 27 de diciembre de 2025

DEBEMOS UNIRNOS

Hay un par de preguntas que hace tiempo nos venimos haciendo muchos ¿Cómo puede ser que haya argentinos que sigan apoyando a un gobierno cruel, deshumanizante, ignorante y corrupto, aun cuando ese mismo gobierno los perjudica abiertamente y a los gritos? ¿Cómo caímos tan bajo como sociedad para apoyar a esto?

La respuesta fácil sería decir “ignorancia”. La tentadora, decir “odio”. La cómoda, decir “fanatismo”. Pero ninguna de esas respuestas me termina de explicar.

Entonces caigo en la reflexión de que no estamos ante un fenómeno ideológico. Estamos ante un fenómeno emocional.

Muchísima gente no votó un proyecto, no eligió un rumbo, eligió romper algo.

Años de frustraciones y promesas incumplidas generaron una enojo profundo.

Milei no ganó por sus ideas, que son viejas, fracasadas y dogmáticas. Ganó porque supo canalizar la rabia. En ese contexto, la crueldad se confundió con coraje. La violencia verbal, con sinceridad. El ajuste salvaje, con orden. Decir sin filtro pasó a ser “decir la verdad”. Lastimar pasó a ser “poner límites”. Quitar derechos pasó a ser “sacar privilegios”.

No es una falla intelectual, es una desorientación ética.

Cuando lo colectivo decepciona, el mensaje implícito es brutal pero seductor: si te va mal, es culpa tuya. Ya no hay que pensar en el otro, ni cargar con la injusticia estructural. Cada uno pelea solo. Aunque pierda.

A eso se le suma otra capa igual de potente: el antiperonismo como identidad, el gorilismo. Para una parte de la sociedad, odiar al peronismo se volvió más importante que vivir mejor.  Aunque el ajuste los golpee, aunque pierdan derechos, aunque su vida empeore, sostienen el apoyo porque “al menos no gobiernan los otros”. No es algo racional.

Milei no construye futuro, fabrica enemigos, ofrece venganza simbólica. Y eso, en una sociedad cansada, funciona.

Quizás el error nuestro sea creer que a estas personas se las puede “convencer” con argumentos. Nadie cambia de idea cuando lo corrigen desde arriba. Las personas cambian cuando algo interno se quiebra y encuentran un lugar humano donde caer.
Por eso no sirve gritar “yo tenía razón”. Sirve preguntar ¿en qué te mejoró la vida todo esto? 
Sirve escuchar, sirve nombrar las consecuencias concretas, sin soberbia.

Este modelo no va a caer por discursos, va a caer por sus políticas de ajuste y de odio.
Y cuando eso ocurra, porque va a ocurrir, el desafío no será la revancha, sino algo mucho más difícil y más noble, la reconstrucción.

Reconstruir confianza. Reconstruir comunidad. Reconstruir la idea de que la política no es un arma para lastimarnos, sino una herramienta para vivir mejor.

El 2026 no será mejor por arte de magia. Será mejor si nos unimos, si empezamos a organizarnos con sentido, con humildad y con coraje colectivo. Nada grande en la historia argentina se logró desde el sálvese quien pueda. Todo lo que valió la pena nació del nosotros.

No busquemos iluminar al otro con una linterna en la cara, busquemos encender una fogata.

No es que no vemos la realidad. Es que algunos todavía creemos y trabajamos para que el futuro sea más humano, más justo y compartido.

Y lo seguiremos haciendo para que la esperanza no sea solo un recuerdo, sino la base de de la felicidad del Pueblo y de la grandeza de la Nación.





miércoles, 10 de diciembre de 2025

¿Por qué la Filosofía Justicialista?

En este último tiempo, del 2023 a hoy más precisamente, que mucho me he puesto a pensar en cómo pasamos de ser el país más avanzado, revolucionario y moderno de América Latina, a convertirnos en esto: un mamarracho, una vergüenza, una colonia, Costa Pobre, un hazme reír, como quieran llamarlo.

Y la respuesta es siempre la misma, volver a esa corriente nacional, a ese ADN bien argentino, que fue el faro del mundo desde lo filosófico, lo político, lo económico y lo social: El Justicialismo. Eso que nos hizo ser admirados por todos.

Para que se entienda a que me refiero, si te enoja que a tu familia o a tu vecino le vaya mal, si te enoja que se regale el país, si te enoja que unos pocos se lleven todo mientras la gran mayoría se hunde en la pobreza, entonces sos justicialista. Que no es otra cosa que mirar todo desde la Justicia Social.

Esta filosofía es la ética del Pueblo argentino, pero de un pueblo en movimiento, no estático, en movimiento ante un país herido, dividido, desesperanzado. Una filosofía que entiende que la política debe servir a la felicidad del Pueblo y a la grandeza de la Nación. Si no mejora la vida de la gente no tiene sentido, no sirve.

Paso a enumerar, para mí, aquello a lo que tenemos que detenernos a pensar entre todos:

1.     El Justicialismo, un equilibrio humano

Hoy la desigualdad pega más fuerte, como hace décadas no pegaba. Hoy la Justicia Social debe garantizar el plato de comida en cada hogar, defender el salario, recuperarlo, para que vuelva a ser digno, reactivar la economía desde abajo. Hoy la Justicia Social es una urgencia

Y acá es donde toma real importancia las 3 banderas del Justicialismo: Tener Independencia Económica, o sea que la economía nuestra esté al servicio del desarrollo nacional y no de intereses ajenos. Para con ello lograr la Soberanía Política, que no es otra cosa que las decisiones se tomen acá y no en embajadas ni en otros países, y siempre esas decisiones apuntadas a la Patria. Una vez logrado estas dos banderas, buscar la Justicia Social, que es la justa redistribución de la riqueza, es lograr que ningún argentino quede afuera de la mesa común.

2.      La Comunidad Organizada

Una visión profundamente humanista, donde todos los actores de la sociedad participen, el Estado, los trabajadores, el sector productivo, las Organizaciones Libres del Pueblo, los emprendedores, empresarios, etc.

El Ser humano no existe aislado sino integrado en una Comunidad que lo contiene y lo sostiene, y también que lo proyecta.

Rechazar el individualismo feroz que reina hoy en día, como también rechazar el colectivismo que aplasta, es de eso que nos hablaba Juan Perón cuando nos decía que somos una Tercera Posición, somos un justo medio, un equilibrio armonioso. Es tener una libertad personal en un marco de responsabilidad social.

3.      El Pueblo, Sujeto histórico y espiritual

E Pueblo como protagonista de un proceso histórico. Hoy ese Pueblo, que somos todos, está cansado, enojado, desorientado. Entonces está mirando mucho, observando muy atento a quienes realmente están en esta dirección. Pero con desconfianza. Entonces hay que volver a enamorarlo, mostrarle que la fe y la esperanza no son un recuerdo, sino que es hacia donde tenemos que construir.

4.      El Trabajo como dignidad

Que vuelva a ser el motor de la realización personal, esa herramienta de construcción colectiva. Cuidar y proteger a los empresarios y a las Pymes por supuesto, pero con derechos laborales, con sindicatos fuertes, con cooperativas fortalecidas. Hay que entender que sin trabajadores fuertes no hay Nación fuerte.

5.      El Estado como garante del Bien Común

El Estado es el mejor aliado que tiene el Pueblo, es quien garantiza que las inequidades se reduzcan. Es quien interviene ante las injusticias, y también saber retirarse una vez que la Comunidad se organiza.

Debe ser el promotor del desarrollo nacional.

6.      El Amor como política

Hoy en día esto es muy importante entenderlo, porque estamos viviendo en tiempos de mucho resentimiento, donde reina la política del odio, del sálvese quien pueda. Hoy la Redes Sociales, los Medios de Comunicación, los oportunistas, propagan ese odio, lo organizan y lo inculcan, y se alimentan de él, porque es fácil y vende.

Evita nos enseñó que “donde hay una necesidad, nace un derecho”, ese es nuestro norte. La política es servicio, es entrega, es responsabilidad, es compromiso, en definitiva es Amor.

7.      Las 20 Verdades

Ahí está la base moral del Justicialismo. Una mezcla de una filosofía popular (arandú), de doctrina práctica, de espiritualidad y de disciplina.

En mi libro “Juan Domingo Perón, su pensamiento”, hago un intento de explicarlas y traerlas a la actualidad.

Habla de movimiento, de pueblo, de justicia, de organización, de lealtad, de un destino colectivo. Es en resumen una propuesta humana, donde cada argentino pueda vivir bien, trabajar con dignidad, participar del destino común y servir a la Patria.

 

Cerrando este 2025, estamos atravesando una tormenta política, económica y social, y asoma un 2026 igual o peor. Hay  mucha incertidumbre, hay desilusión, hay hartazgo en gran parte de la sociedad.

Por eso esta filosofía es una mirada humanista, para volver a encontrarnos entre todos, organizarnos y levantarnos.

Hoy tenemos un desafío como Sociedad, que es reconstruir nuestro país desde la Dignidad Humana, desde la Unidad Social. ¡Hagámoslo!

 



miércoles, 26 de noviembre de 2025

VOLVER A HUMANIZAR LA POLÍTICA

Siempre decimos y repetimos que la política es la mejor herramienta para el cambio social, para mejorar lo que creemos que está mal en la sociedad. Pero esa sería una definición muy acotada de lo que es la política. También es la que proporciona mecanismos para la resolución de conflictos de manera pacífica, la que busca el bienestar social mediante la gestión de asuntos públicos, la que protege los derechos de los ciudadanos, la que mediante políticas sociales busca reducir inequidades, y un montón de beneficios más.

La política debe ser humana porque está ligada directamente al ser humano y su necesidad de vivir en una Comunidad Organizada para alcanzar el bien común, para tener una vida digna.

Pero, lamentablemente, lo que hoy vemos es que cada día la política se está alejando un poquito más de la gente, se está deshumanizando, y eso es muy peligroso, porque cuánto más fría se vuelve la política todo empieza a tambalear.

Hoy ponés un canal y ves denuncia tras denuncia contra alguien de un color político; ponés otro canal y ves denuncia tras denuncia contra otro color político. Todo es un circo, todo es un show.

Hay muchos que disfrutan tomar decisiones desde el enojo, desde la soberbia, desde la crueldad. Hoy esa crueldad grita “libertad”, nosotros gritamos y buscamos “igualdad”, “equidad”. Pero el pueblo está esperando la “fraternidad” entre todos, quizás eso sea el acto más revolucionario hoy en día en un mundo tan egoísta.

Volver a humanizar la política es pararse de ese lado, del lado del pueblo, porque se está gobernando realidades humanas; es pensar en el plato de comida de las familias, es pensar en el futuro de los jóvenes, en los jubilados; es entender que la Patria es el Otro, que la Patria no es un negocio de unos pocos; es entender que el Estado es el mejor aliado que tiene el pueblo.

Humanizar la política es militancia, la militancia del encuentro, de la mano tendida, del abrazo, de la empatía, de la construcción colectiva. Es también levantar más alto la bandera de la Justicia Social. Esa es la política que aprendimos, la política en la que creemos, una política simple, clara, popular, profundamente humanista, profundamente cristiana; una que construye en lugar de destruir, una que cuida, no que ajusta.

Humanizar la política no es debilidad, es justamente lo más fuerte y patriótico que podemos hacer, porque buscando el bien de los demás, vamos a encontrar el nuestro.




jueves, 20 de noviembre de 2025

Abróchense los cinturones

"Abróchense los cinturones" dijo el apátrida. Anticipando más ajustes, más reformas sin planificación ni consenso. 

Todo improvisación, con el único fin de seguir siendo lacayos del norte.

Cómo Pueblo ya sabemos lo que nos están queriendo decir: menos derechos, menor salario (más aún), menos Estado y más sufrimiento para las familias. ¿Porqué tienen miedo de contar de qué se tratan esas reformas? ¿Será que quieren esconder el daño que provocan?

Lo que viene no puede ser más castigo. No es progreso si todos vivimos cada día un poco peor 

Un país no se gobierna con slogans, se gobierna con política, políticas que cuidan el trabajo, la producción, la vida cotidiana de la gente.

¡No podrán con el Pueblo! ¡A la larga o a la corta les hará tronar el escarmiento!




jueves, 13 de noviembre de 2025

Algo de la Filosofía UBUNTU que debemos replicar

La filosofía del UBUNTU en la importancia de la Comunidad y la interconexión entre las personas. Se basa en la creencia de que el bienestar individual está estrechamente ligado al bienestar de la Comunidad, y que la armonía y la cooperación son fundamentales para lograr una sociedad justa y equitativa.

 

Algunos principios claves de esta filosofía incluyen:

Ø  La Interconexión: Todos estamos conectados y somos parte de una Comunidad más amplia.

Ø  La Reciprocidad: Nuestros actos tienen impacto en los demás y debemos ser conscientes de las consecuencias de nuestras acciones.

Ø  La Empatía: Debemos tratar de entender y compartir los sentimientos de los demás.

Ø  La Solidaridad: Debemos trabajar juntos para lograr el Bien Común.

Ø  La Humildad: Debemos reconocer nuestra propia vulnerabilidad y limitaciones.

 

Contiene una filosofía de vida que es transversal e independiente de cualquier país, cultura, religión o afiliación política. Es una forma de estar en el mundo.

 

Propone que cada uno aprenda a encontrarse a sí mismo (a hallarse), y a los demás, comunicándose, preservando y realizando la individualidad de unos y otros.

 

Hay conceptos muy ligados a UBUNTU:

a.       Ética del Cuidado: Vivimos en un mundo de velocidad e inmersión digital efímera.

Lo importante es el cuidado, la atención, la protección, la relación, todo ello intrínseca a la esencia del ser humano. Cuidarme a mí mismo, cuidar a los demás y cuidar el planeta conduce a ese sentido y propósito, a menudiiluminado u oculto por una sociedad que se ha convertido, en muchos aspectos, deshumanizante.

b.      Construcción de Puentes: En un mundo cada vez más fragmentado, y a menudo radicalizado, en el que el miedo suele ser el motor de decisiones con consecuencias trágicas, es necesario crear una cultura de puentes y capacitar a un número cada vez mayor de constructores de puentes personales, territoriales, generacionales, culturales y entre civilizaciones, para la creación de un mundo cohesionado, solidario, digno y más humano.

Ser un constructor de puentes es una característica esencial de un líder de servicio.

c.       Liderazgo de Servicio: El liderazgo de servicio, centrado en el bien común, busca generar consensos y movilizar la voluntad colectiva, en busca de soluciones a problemas concretos.

No e sun liderazgo centrado en un solo individuo, en la verticalidad jerárquica o en la lógica del poder, sino que se centra en la capacidad de una persona, en su modo relacional, interdependiente y colaborativo, para potenciar las capacidades de los demás por el bien común.

El autoconocimiento, la confianza en sí mismo, la resiliencia, la empatía y el servicio, son esenciales para aquellos que desean ser líderes de servicio.

Conociéndose a sí mismo, Confiando en nuestros talentos, Creyendo en nuestra capacidad para superar adversidades y Sintiendo con el otro es que podemos Servir.

Servir es el punto de partida y también de llegada de un proceso circular de construcción individual, creciente y simpre incompleto.

 

El Líder de Servicio está motivado por un deseo profundamente arraigado de marcar la diferencia en la vida de los demás y del mundo que lo rodea.

 

Decía Martin Luther King “No se requiere un título universitario para servir. No es necesario que haya un acuerdo entre sustantivo y verbo para servir. Sólo se necesita un corazón lleno de gracia. Un alma creada con amor”.




 

martes, 28 de octubre de 2025

NI RESIGNACIÓN NI DERROTA, ORGANIZACIÓN Y FUTURO

¿Hubo un cambio profundo en las convicciones del Pueblo Argentino? Definitivamente NO. Lo que hay es incertidumbre mezclada con algo de miedo. Pero ello no significa que hayan dejado de creer en la Justicia Social, o en la Comunidad Organizada.

No debemos juzgar al Pueblo, sino entenderlo. El Pueblo no traiciona, se cansa. Nos toca saber escuchar y comprender. Nuestro Movimiento no se construyó desde el resentimiento, se construyó en la Fe y en la Esperanza.

Debemos leer todo esto con humildad. El Peronismo es la única opción que verdaderamente abraza a todos, y ese abrazo contenedor, cálido y humano, va a hacer mucha falta en estos años que se vienen.

Desde Formosa tenemos la enorme responsabilidad de mantener viva esa llama, de ser ese Faro que necesita el Pueblo. Nuestro Modelo Formoseño es la prueba concreta de que se puede gobernar para todos y con todos adentro. Mientras en otros lugares reina la confusión, nosotros debemos seguir avanzando con unidad y organización. Eso es lo que nos distingue y eso es lo que debemos cuidar.

Estamos atravesando tiempos en donde algunos creen que la Libertad se construye sin Comunidad y con egoísmo, y que el progreso se logra sin Estado.

Nosotros sabemos que sin Justicia Social no hay Libertad posible y que el Estado no es enemigo del Pueblo, sino su herramienta más noble.

No nos mueve el miedo ni la bronca, nos mueve la convicción de que este Modelo, de Unidad, de Organización, de Trabajo, de Amor al Pueblo, es el camino correcto.

Debemos ser lo que siempre fuimos: Movimiento y no estructura, Esperanza y no administración, Unidad y no internismo estéril.

Debemos volver a ser esa voz de los que están gritando con desesperación, con desilusión y en soledad.

Y recordar lo que decía Aturo Jauretche: “No hay derrota definitiva para los pueblos que todavía sueñan”.