Se cumplen 50 años del del golpe del 24 de Marzo de 1976, de un golpe que no fué solo militar, que fue también fué cívico y eclesiástico.
Un Golpe de Estado que trajo la página mas oscura de toda nuestra historia. Una pagina que fue planificada, que nunca fue un error.
Un Plan que se ejecutó con secuestros, torturas, desapariciones, robo de bebés, etc. Etc. un Plan que dejó 30.000 ausencias. Un Plan que eliminó personas y que intentó eliminar también ideas, destruir la organización del pueblo y sembrar el miedo.
Mientras imponían el terror en las calles, avanzaba la otra pata, que era imponer un modelo económico, un modelo de endeudamiento, de destrucción de la industria nacional, de debilitamiento del trabajo. El objetivo era claro, un país para pocos con un pueblo callado.
Exactamente igual a lo que sucede hoy, el mismo plan económico. Hoy vivimos en democracia sí, pero eso no nos vuelve ingenuos.
No sólo alcanza con recordar estas cosas, hay que entenderlas, comprenderlas y hay que comprometerse. Porque la democracia es una construcción de todos los días, y la memoria colectiva es identidad, por eso es casi una obligación.
La democracia y la memoria colectiva son el camino. Si lo tenemos presente no nos volverá a suceder lo que nos sucedió.
Militar, Cívico y Eclesiástico, tres palabras que duelen, tres palabras que explican una tragedia. La historia no se repite igual, pero hoy rima bastante.
El 24 de Marzo es un día para reflexionar y también es una advertencia.
Lo impusieron con armas, pero también estuvieron, y están, sectores empresariales que veían, y ven, al trabajador como un problema. Actores civiles que legitimaron, y legitiman aún hoy ese horror. Y también sectores de la iglesia Católica que eligieron estar de ese lado, y no del lado de los que sufrían.
Entre todos tenemos que decirle Nunca Más al terrorismo de Estado. Nunca Más al silencio cómplice. Nunca Más a una Patria arrodillada
A 50 años del 24 de Marzo de 1976 ¡30.000 veces Nunca Más!

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