lunes, 28 de abril de 2025

¿Incoherencia? ¿oportunismo? ¿Falsedad?

Son muchas preguntas que me vienen a la mente cuando veo el accionar de muchos y de muchas con respecto al fallecimiento del Papa.

Se muestran en público compungidos y hablan maravillas de Francisco, varios incluso eclesiásticos se rasgan las vestiduras por Francisco. Pero lo cierto es que están en las antípodas de lo que el pregonaba, repudian todo lo que él representa y por todo lo que trabajó: 

*La defensa de los mas vulnerables, de los Derechos humanos.

*La lucha contra la desigualdad reinante.

*El llamado a ser fraternos y solidarios.

*Se convirtió en un reconocido Faro de Justicia Social, tanto de la redistribución de bienes y recursos, como también de la dignidad humana, un promotor de la Paz.

*Su preocupación por los migrantes, condenando al racismo.

*Fuerte apoyo a los Movimientos Sociales.

Francisco fue un Líder Global que inspiró a millones a luchar por la Justicia Social y a construir un mundo más equitativo.

Catalogó  a este Capitalismo desenfrenado como "una nueva tiranía". Decía siempre "la Justicia Social es la Paz".

Muchas preguntas que me vienen a la mente. Cero reflexión veo en ellos, lo que me lleva a preguntar¿Incoherencia? ¿Oportunismo? O ¿Falsedad?





lunes, 21 de abril de 2025

UN HOMBRE DE PAZ

Pocas son las personas que en la historia mundial quedaron y quedarán como hombres y mujeres comprometidos con la Paz y con el Diálogo.

Podemos nombrar al Mahatma Gandhi, a la Madre Teresa de Calcuta, a Nelson Mandela, a John Lennon, a Bob Marley. Puedo nombrar a mi Madre también que en lo personal fue siempre quien me transmitió luz y enseñó sobre la Paz.

Jorge Mario Bergoglio, FRANCISCO como lo conoció el mundo, levantó las banderas de la igualdad, la libertad, la solidaridad, el pluralismo y el diálogo, entre otras, y llamó constantemente a construir la fraternidad y la amistad. Fue un revolucionario hasta donde pudo, dentro de la Iglesia Católica.

Un Papa sin duda, y a todas luces, distinto. Más allá de la religión, o no, que profese cada uno, es un Líder que siempre fue un eco de la compasión, de Justicia Social y de humanidad; nos enseñó que la FE verdadera se mide en los gestos, en la calle, en la mirada al más vulnerable.

En su Encíclica “Fratelli Tutti” nos impulsa a reflexionar sobre varias cuestiones para que ese sueño de fraternidad y de amistad no quede solo en palabras. Nos dejó muchos conceptos que hoy en día son más que urgentes de llevarlos a cabo:

1. Entre todos. Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos un deseo mundial de hermandad. Entre todos: He ahí un hermoso secreto para soñar y hacer de nuestra vida una hermosa aventura. Nadie puede pelear la vida aisladamente. Se necesita una comunidad que nos sostenga, que nos ayude y en la que nos ayudemos unos a otros a mirar hacia delante. ¡Qué importante es soñar juntos! Solos se corre el riesgo de tener espejismos, en los que ves lo que no hay; los sueños se construyen juntos. Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos. (Punto 8)

 

2. Devolver la esperanza. En el mundo actual los sentimientos de pertenencia a una misma humanidad se debilitan, y el sueño de construir juntos la justicia y la paz parece una utopía de otras épocas. Vemos cómo impera una indiferencia cómoda, fría y globalizada, hija de una profunda desilusión que se esconde detrás del engaño de una ilusión: creer que podemos ser todopoderosos y olvidar que estamos todos en la misma barca. Este desengaño que deja atrás los grandes valores fraternos lleva a una especie de cinismo. Esta es la tentación que nosotros tenemos delante, si vamos por este camino de la desilusión o de la decepción. El aislamiento y la cerrazón en uno mismo o en los propios intereses jamás son el camino para devolver esperanza y obrar una renovación, sino que es la cercanía, la cultura del encuentro. El aislamiento, no; cercanía, sí. Cultura del enfrentamiento, no; cultura del encuentro, sí. (Punto 30)

 

3. Reconstruir este mundo que nos duele. La parábola del buen samaritano es un ícono iluminador, capaz de poner de manifiesto la opción de fondo que necesitamos tomar para reconstruir este mundo que nos duele. Ante tanto dolor, ante tanta herida, la única salida es ser como el buen samaritano. Toda otra opción termina o bien al lado de los salteadores o bien al lado de los que pasan de largo, sin compadecerse del dolor del hombre herido en el camino. La parábola nos muestra con qué iniciativas se puede rehacer una comunidad a partir de hombres y mujeres que hacen propia la fragilidad de los demás, que no dejan que se erija una sociedad de exclusión, sino que se hacen prójimos y levantan y rehabilitan al caído, para que el bien sea común. (Punto 67)

 

4. Redescubrir la fraternidad. La fraternidad no es sólo resultado de condiciones de respeto a las libertades individuales, ni siquiera de cierta equidad administrada. Si bien son condiciones de posibilidad no bastan para que ella surja como resultado necesario. La fraternidad tiene algo positivo que ofrecer a la libertad y a la igualdad. ¿Qué ocurre sin la fraternidad cultivada conscientemente, sin una voluntad política de fraternidad, traducida en una educación para la fraternidad, para el diálogo, para el descubrimiento de la reciprocidad y el enriquecimiento mutuo como valores? Lo que sucede es que la libertad enflaquece, resultando así más una condición de soledad, de pura autonomía para pertenecer a alguien o a algo, o sólo para poseer y disfrutar. Esto no agota en absoluto la riqueza de la libertad que está orientada sobre todo al amor. (Punto 103)

 

5. Todos en la misma barca. Necesitamos desarrollar esta conciencia de que hoy o nos salvamos todos o no se salva nadie. La pobreza, la decadencia, los sufrimientos de un lugar de la tierra son un silencioso caldo de cultivo de problemas que finalmente afectarán a todo el planeta. Si nos preocupa la desaparición de algunas especies, debería obsesionarnos que en cualquier lugar haya personas y pueblos que no desarrollen su potencial y su belleza propia a causa de la pobreza o de otros límites estructurales. Porque eso termina empobreciéndonos a todos. (Punto 137)

 

6. Hacia una civilización del amor. A partir del «amor social» es posible avanzar hacia una civilización del amor a la que todos podamos sentirnos convocados. La caridad, con su dinamismo universal, puede construir un mundo nuevo, porque no es un sentimiento estéril, sino la mejor manera de lograr caminos eficaces de desarrollo para todos. El amor social es una fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos. (Punto 183)

7. La importancia del diálogo. Acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto, todo eso se resume en el verbo “dialogar”. Para encontrarnos y ayudarnos mutuamente necesitamos dialogar. No hace falta decir para qué sirve el diálogo. Me basta pensar qué sería el mundo sin ese diálogo paciente de tantas personas generosas que han mantenido unidas a familias y a comunidades. El diálogo persistente y corajudo no es noticia como los desencuentros y los conflictos, pero ayuda discretamente al mundo a vivir mejor, mucho más de lo que podamos darnos cuenta. (Punto 198)

 

8. Artesanos de paz. Los procesos efectivos de una paz duradera son ante todo transformaciones artesanales obradas por los pueblos, donde cada ser humano puede ser un fermento eficaz con su estilo de vida cotidiana. Las grandes transformaciones no son fabricadas en escritorios o despachos. Entonces cada uno juega un papel fundamental en un único proyecto creador, para escribir una nueva página de la historia, una página llena de esperanza, llena de paz, llena de reconciliación. Hay una “arquitectura” de la paz, donde intervienen las diversas instituciones de la sociedad, cada una desde su competencia, pero hay también una “artesanía” de la paz que nos involucra a todos. (Punto 231)

 

9. Podemos perdonar. El perdón no implica olvido. Decimos más bien que cuando hay algo que de ninguna manera puede ser negado, relativizado o disimulado, sin embargo, podemos perdonar. Cuando hay algo que por ninguna razón debemos permitirnos olvidar, sin embargo, podemos perdonar. El perdón libre y sincero es una grandeza que refleja la inmensidad del perdón divino. Si el perdón es gratuito, entonces puede perdonarse aun a quien se resiste al arrepentimiento y es incapaz de pedir perdón. (Punto 250)

 

10. Ir al encuentro. Pido a Dios que prepare nuestros corazones al encuentro con los hermanos más allá de las diferencias de ideas, lengua, cultura, religión; que unja todo nuestro ser con el aceite de la misericordia que cura las heridas de los errores, de las incomprensiones, de las controversias; la gracia de enviarnos, con humildad y mansedumbre, a los caminos, arriesgados pero fecundos, de la búsqueda de la paz. (Punto 254)

Seamos como nos dijo Francisco: EMPRENDEDORES DE SUEÑOS. Gracias Santo Padre, el camino está marcado. “Quien quiera oír que oiga”.

 

 

Luis A. Sebriano







miércoles, 2 de abril de 2025

HIPOCRESÍA INCOHERENCIA E IGNORANCIA

Ha pasado ya más de un año y tres meses de Presidencia de Javier Milei, y hemos normalizado que no sólo él, sino también sus funcionarios de 2da, 3era, 4ta y 5ta línea practiquen una gran diferencia entre lo que dicen y lo que hacen.

Nos hemos acostumbrado a que declaren por un lado que lo más importante para ellos es defender al País, mientras que promueven negociados y entreguen soberanía  traicionando los intereses nacionales; o escucharlos y leerlos manifestar que buscan mejorar la calidad de vida de los trabajadores, pero llevan adelante y apoyan políticas que perjudican y deterioran a esos trabajadores. Y así podría seguir enumerando muchas incoherencias más, y hay que agregarle también mucho de vanidad, crueldad, agresividad, violencia, inestabilidad emocional, envuelto todo en una supina ignorancia.

Por supuesto que a lo largo de nuestra historia hubieron otros Presidentes que también demostraban cierto grado de ignorancia en muchos temas, pero éstos al menos trataban o intentaban disimularlo. Javier Milei lo exhibe púbicamente, demostrando sus prejuicios, sus contradicciones, sus incoherencias casi con orgullo. 

No pocas veces, en nuestra historia, la ignorancia ha sido partera de cambios, que sin el apoyo de muchos no se hubieran producido.

De su ignorancia podríamos decir que es multicausal, ya lo que se conoce de su historia personal y social nos muestra mucha soledad y resentimiento, también por los que él llama sus gurúes intelectuales, como Agustín Laje o su hermana Karina. Detesta a los pobres, a las mujeres que defienden sus derechos, a las personas que asumen una identidad de género distinta a lo que él considera lo que debe ser, asfixia a los jubilados, y ataca a todo aquel que ose criticarlo y pensar distinto a él. Defiende una moral retrógrada y represiva. Cree estar parado en un lugar de verdad absoluta y no ideológica. Tiene mucho de ignorancia y de mala intención, y también mucho de fanatismo. 

Como sociedad hemos hecho valiosos aprendizajes colectivos y constantemente nos quiere llevar al pasado, retroceder sobre lo aprendido, mientras que insisten en autocalificarse como los "campeones mundiales de la libertad", más bien como dice Gildo Insfrán "la libertad del zorro en el gallinero".

Explicar hoy a un extranjero las reacciones y excentricidades de Milei, con sus perros, con sus "parejas", con los medios, etc. etc., es tan difícil que da mucha vergüenza ajena. A veces me lleva a preguntarme si finalmente todo esto es un show, y si no somos nosotros los ignorantes porque esperamos cierta coherencia entre sus palabras y las cosas como decía Foucault.

Hay una palabra, una definición, un concepto que aplica a todo esto: Agnotología. Que es la creación deliberada de ignorancia, producción intencionada de datos falsos para generar duda y confusión sobre algún tema en particular, lo que lleva a anular el pensamiento crítico de la gente, y eso sus medios y periodistas lo hacen constantemente sobre todos los temas.

Va a quedar en la historia como un accidente, algo que no debió haber sucedido, o quizás sí para que nos demos cuenta de qué errores no debemos volver a cometer. Debemos aprender de todo esto, debemos pensar y reflexionar mucho. Ya pasó la hora de la autocrítica sobre qué hicimos mal, o qué nos pasó como sociedad para caer en esto tan bajo. Llegó el momento de arremangarnos y ponernos en acción, empezar a unirnos y organizarnos porque al país lo vamos a tener que sacar entre todos, y es mucho lo que lo están rompiendo.

¡Empecemos!