No sabía cómo titular esta nota, por un lado se me vino el
refrán español “cosas veredes que non
crederes”, porque realmente están pasando cosas que son de no creer.
También pensaba en el tema de la Bersuit Vergarabat “La Argentinidad al palo” para tratar de mostrar esa contradicción
constante y atroz de nuestra sociedad, de considerarse superior a todos,
calificar a todos, y tener a un presidente que nos da vergüenza y encima varios
apoyarlo. Pero me cerró más esta parte de Cambalache, del genio de Enrique
Santos Discépolo.
Es realmente una falta de respeto y un atropello a la razón
todas las ridiculeces y papelones que hace este presidente, que nos avergüenza cada
vez que abre la boca.
Hay que estar muy lejos del pueblo para burlarse de alguien
que dice que no llega a fin de mes. Por no decir que todo te importa un car…
Parece que el presidente necesita que le expliquen lo que
cualquier familia trabajadora sabe, que se sobrevive pidiendo prestado,
comprando fiado, dejando cuentas pendientes, reventando la tarjeta de crédito y
resignando necesidades. Se sobrevive con la ayuda de otros. Con esa solidaridad
que sostiene lo que este modelo neoliberal deja caer.
Y entonces vuelve Discépolo: “¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón!”.
Porque estamos hablando del presidente de la Nación.
De alguien que tiene la responsabilidad de gobernar para todos, también para
quienes no lo votaron, para quienes lo critican y para quienes ya no pueden
esperar.
El propio Estado que Milei conduce, publica que la
desocupación creció. Detrás de ese aumento hay personas buscando trabajo y
familias perdiendo tranquilidad.
También nos muestra 155.300 trabajadores
asalariados registrados menos que un año antes. Dentro de ese balance, el
sector privado perdió 134.500 y el público 22.800. Más de 35.000 Pymes
cerradas, etc. etc. Por más que él diga lo contrario.
¿Dónde está, entonces, ese crecimiento que iba a llegar
liberando todas las fuerzas del mercado? ¿Cuánto tiempo más debe esperar un
trabajador para que las promesas se conviertan en un puesto de trabajo?
La industria manufacturera 51.100 menos asalariados. El
comercio y las reparaciones muestran 42.400 menos.
Ahí hay una parte de la Argentina que este modelo está
dejando atrás. La Argentina del taller, de la fábrica, del comercio que
necesita vender y de la familia que necesita cobrar.
Es claro que Milei eligió un rumbo y ahora debe responder por
sus consecuencias, después de casi tres años de gobierno tiene que explicar los
resultados de sus propias decisiones y dejar de culpar a otros.
También debemos discutir la palabra presidencial. No podemos
naturalizar la humillación, el insulto permanente y la burla hacia quien
reclama. Quien tiene la máxima responsabilidad institucional debería empezar
por escuchar. Gobernar exige comprender incluso aquello que incomoda al propio
relato.
“La argentinidad al palo” de la Bersuit parece describir esta intensidad
nuestra, tanta capacidad, tanto esfuerzo, tanta riqueza, y tantas familias
obligadas a vivir pendientes de la próxima cuenta.
La Sociedad está esperando que construyamos una propuesta
creíble. La unidad requiere trabajo político, escuchar intereses distintos,
establecer prioridades y construir acuerdos. Requiere volver a encontrarnos
alrededor de una causa que sea más grande que cualquier nombre. Esa
causa sigue siendo la felicidad del Pueblo y la grandeza de la Nación.
Un pueblo puede atravesar dificultades y hacer esfuerzos
enormes cuando encuentra un horizonte justo. Lo que ningún gobernante tiene
derecho a pedirle es que, además de soportar el sufrimiento, tenga que soportar
la burla. Eso, presidente, es una falta de respeto. Y un atropello a la
razón.
Lo único que podemos ver es que los inmorales nos han
igualado, que cualquiera es un señor, que cualquiera es un ladrón…

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